Entre los testimonios devocionales de mayor difusión en las últimas décadas se encuentra «La Santa Misa», atribuido a la laica boliviana Catalina Rivas, quien afirma haber contemplado la realidad espiritual invisible que se despliega en cada celebración eucarística. Su relato ha movido a muchos lectores a una veneración más honda por la liturgia. Sin embargo, su historia está marcada también por una controversia seria, que incluye acusaciones fundadas de plagio, lo que la convierte en un caso ejemplar de por qué la Iglesia exhorta a un cuidadoso discernimiento de las revelaciones privadas.
¿Quién es Catalina Rivas?
Catalina Rivas es una laica casada de Cochabamba, Bolivia, que refiere una profunda conversión en octubre de 1993, cuando tenía cuarenta y siete años. Poco después, según cuenta, comenzó a recibir locuciones interiores que atribuye a Jesús y a la Santísima Virgen María, mensajes que describe como dictados a ella en su condición de «secretaria» de Cristo.
Afirma asimismo llevar los estigmas —las llagas de Cristo—, que dice le aparecieron tras una peregrinación realizada en 1994 y que se renuevan cada semana. Sus escritos se reunieron en varios libros, y su caso atrajo la atención internacional a raíz de un documental televisivo de 1999 que examinaba sus testimonios y los fenómenos que se le atribuían.
«La Santa Misa»: el relato
Su obra más conocida narra una Misa durante la cual, según refiere, la Virgen María le pidió que asistiera con plena atención para que pudiera describir después lo que había visto. Según su testimonio, las realidades espirituales invisibles de la liturgia se le hicieron visibles, acompañadas de explicaciones interiores de Nuestra Señora.
Describe el ofertorio, en el que afirma haber visto al ángel custodio de cada persona levantarse y procesionar hacia el altar portando las ofrendas y peticiones de los fieles —algunos ángeles con dones abundantes, otros con las manos vacías, según la participación interior de cada persona—. En la consagración, relata cómo el sacerdote se llenó de luz al envolver Cristo mismo sus manos, cómo la Hostia se agrandó para mostrar el rostro de Jesús y cómo toda la asamblea fue arrebatada místicamente al pie del Calvario.
El mensaje espiritual
Sea cual fuere la conclusión que se alcance sobre su origen, el contenido devocional de «La Santa Misa» reitera la auténtica doctrina católica sobre la Eucaristía. Subraya que la Misa no es un mero recuerdo, sino la re-presentación del único sacrificio de Cristo; que posee un valor infinito; y que los fieles están invitados a ofrecerse a sí mismos —sus alegrías, sus penas y sus peticiones— en unión con esa ofrenda.
El propósito pastoral del relato es una llamada a la participación atenta y reverente: llegar a tiempo, comprometerse con cada parte de la liturgia y recibir la Sagrada Comunión de manera digna y consciente. En este sentido, el escrito funciona menos como nueva doctrina que como una vívida meditación que dramatiza verdades que la Iglesia ya enseña sobre el Santo Sacrificio de la Misa.
Visiones de la Pasión
Más allá de la Misa, Rivas refiere visiones y locuciones sobre la Pasión de Cristo, en consonancia con su experiencia estigmática de sufrimiento con el Señor. Estos relatos ponen de relieve el precio de la Redención y la llamada a consolar a Cristo mediante la reparación y la ofrenda.
Esta mística centrada en la Pasión tiene una larga y venerable historia en la tradición católica, desde los visionarios medievales hasta los estigmatizados modernos. Sin embargo, precisamente porque es un territorio tan transitado, exige también cautela: la semejanza con la auténtica literatura mística no constituye, por sí sola, prueba de origen sobrenatural, y la Iglesia evalúa cada caso según sus propios méritos.
La recepción eclesiástica, entre luces y sombras
Los escritos de Rivas recibieron el imprimátur del Arzobispo de Cochabamba el 2 de abril de 1998, autorizando su publicación. Es fundamental comprender lo que esto significa y lo que no significa: el imprimátur certifica únicamente que un texto no contiene nada contrario a la fe y a las costumbres. No es una declaración de que las supuestas visiones sean auténticas o de origen sobrenatural.
La recepción se enfrió considerablemente ante graves acusaciones de plagio. Los críticos documentaron que algunos pasajes presentados como dictados por Jesús guardaban una estrecha semejanza —en algunos puntos, al parecer palabra por palabra— con obras publicadas antes de sus supuestas revelaciones. Asimismo se han planteado objeciones doctrinales sobre ciertas expresiones atribuidas a Cristo en sus textos. Estas objeciones no han quedado resueltas de forma definitiva, y su caso no cuenta con ninguna aprobación más allá del imprimátur local sobre escritos concretos.
Una nota sobre el discernimiento
La Iglesia Católica sostiene que ninguna revelación privada puede añadir nada a la Revelación pública dada en Cristo y los Apóstoles, y que los fieles no están nunca obligados a creer en ninguna visión o locución alegada. El imprimátur atestigua únicamente que un texto está libre de error doctrinal; no garantiza la autenticidad de las afirmaciones místicas. De acuerdo con las normas vaticanas de 2024 que regulan tales fenómenos, incluso las aprobaciones formales se abstienen de declarar sobrenatural un determinado acontecimiento. En el caso de Rivas —dadas las no resueltas acusaciones de plagio y las cuestiones doctrinales pendientes—, la prudencia es obligada. Un lector puede extraer un genuino fruto espiritual de la reverencia eucarística que suscita su relato, manteniendo al mismo tiempo una adhesión reservada respecto de las visiones en sí y remitiendo siempre al juicio de la Iglesia.
Fuentes y lecturas complementarias
- Hozana — Catalina Rivas
- Vatican.va — Normas de 2024 para el discernimiento de supuestos fenómenos sobrenaturales
- Comentario católico sobre la recepción y el discernimiento de sus escritos